

Playa divina (2018)
GIF hecho a partir de capturas en película fotográfica de 35 mm. Proyección en placa de acrílico. 65x19 cm
En el proceso de indagar sobre los elementos o fenomenologías que configuran un lugar me encontré en Playa Divina. La noche antes de partir nos alejamos un poco del hotel y encontramos un hostal con una pequeña tienda de madera donde compramos algunas cervezas. La vista no era muy acogedora: teníamos al frente una discoteca en la arena de la que provenía todo tipo de música tropical que no nos dejaba escuchar el sonido del mar, no había mucha gente en ella excepto una o dos parejas y un grupo de extranjeros. Un gato rubio atigrado al que le faltaba una pata trasera apareció de la nada y se acercó a ellos. Se notaba manso y respondía a los llamados así que nosotros con sonidos y chasquidos de dedos hicimos un intento para que se acercara también. Y así lo hizo. Comenzó a ronronear en cuanto lo levanté y lo puse en mi regazo para acariciarlo, él no se resistió. Por ese fragmento de la noche todo parecía extrañamente perfecto, hasta la música parecía inmanente al momento y gracias a ese instante el vasto espacio que nos rodeaba se había convertido en un lugar. Para siempre va a ser de noche en él y la brisa va a soplar fuerte, para siempre va a ser el hogar de un gato amarillo al que le falta una patita trasera. Tiene que ver un poco con que este lugareño nos hubiera acogido, supongo que el lugar requiere de lazos. No tengo una foto de este lugar ni del gato amarillo, no tengo una prueba excepto por este video de un perro que rondaba Playa Divina como un espíritu de la arena.
