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QUIETUD DEL MOVIMIENTO 2021

Proyecto realizado para el programa Residente “Entre otras cruces y acciones”. Grupo Argos en alianza con el Distrito Creativo Cultural San Ignacio

Ir al centro es ir a un lugar compuesto por espacios y lugares en sí mismo. No importa el destino específico, si queda en la zona comprendida como el centro se nombrará este como punto de llegada: voy al centro. Estar allí es llevar un ritmo acelerado y atento del espacio personal; si se quisiera  a observar algo con detenimiento  implicaría hacerse a un lado, pararse en una fachada o entrar a alguna tienda o establecimiento. Al caminar por el centro soy más consciente de todo lo que se escapa, especialmente si las visitas ocurren separadas por largos periodos de tiempo. Al disponerme a ser un transeúnte constante se revela lo que permanece y lo que cambia con el clima, luz y  los ritmos. 

A menudo se conciben las ciudades y su centros como no lugares, espacios en los que no se generan vínculos, solo transacción pasajeras, omitiendo la experiencia de quienes lo habitan.


 Asumir el papel de  fotógrafa en el centro me remite a la idea del fotógrafo callejero, una forma de mirar predominantemente masculina (aunque cuente con referentes femeninos importantes como Diane Arbus) y por lo general bastante invasiva. El cliché de esta manera de ver sería aquel que enfrenta a sus sujetos, que irrumpe en el ritmo y que se acerca más de lo que se espera, al acecho de momentos extraordinarios, grandes, extraños, pasajeros.

Al proponerme distanciarme de ese rol aparece lo casi imperceptible, lo pequeño, lo que está ahí pero requiere de otra disposición del ver. Ubicar la atención en imágenes que surgen de la pregunta y del intercambio con quienes ven el espacio todos los días.